Antes de empezar, un aviso. El título de esta columna debería haber sido Investigación en comunicación, pero me pareció poco atractivo. Mi hipótesis es que es más eficaz un título sugerente que no diga nada, que uno referente. Para comprobar mi teoría os reto a que me enviéis un mail* diciéndome por qué habéis decidido leer esto. Será divertido (al menos para mí), aunque, seguramente, poco riguroso. Y a este punto, es a donde quería llegar: el rigor de lo que investigamos. (Paréntesis dedicado a su bostezo). Continuamos.
“No hay nada más preciso que la poesía”, oía citar a principios de curso a un teórico de la comunicación. Lo argumentaba comparándola con otra disciplina que, a priori, parece más científica: la física. Los problemas de física siempre empiezan con un “suponiendo que…”. Se basan en supuestos, mientras que la poesía consigue explicar lo inexplicable, plasmar sentimientos sin tan siquiera hablar de ellos, consigue emocionarnos, enamorarnos o, incluso si me apuras, hacernos pensar.
Sin embargo, nos seguimos empeñando en explicar el comportamiento humano a través de variables, de números. Intentamos recrear situaciones reales (que no lo son) para medir cómo reacciona el cerebro a ciertos estímulos. Sin ir más lejos, hace unos meses, asistíamos (es un decir, al menos yo no fui) al Primer Congreso Internacional de Neurociencias de la Comunicación. (Realmente no estoy muy puesta en el asunto, pero, como está comprobado científicamente, nos encanta hablar de las cosas sin saber). Por lo visto, la neurociencia puede ayudarnos a comprender mejor a los consumidores y darnos herramientas para inducir ciertas conductas. Si fuésemos capaces de programar a la gente, ¿dónde quedaría la poesía?
*Lo del mail va en serio: mariane120@gmail.com (En próximos capítulos, si es que hay, comentaré los resultados).
Papel perfumado para limpar o cu
Hai cousas que non teñen sentido e iso só pode ter dúas causas: marketing ou a fin do mundo. Xuzguen vostedes mesmos.
1. Sabores, olores e cores. Esta mañá collín unha pequena porción de papel hixiénico para limparme o nariz e metino no peto. Agora levo un flamante anaco de papel rosa que saco de vez en cando para sonarme. Si, reutilizo ata os panos de papel, sen terme criado na posguerra. De ser así, utilizaríaos de tea, polo que tería que perfumalo eu mesma. Entendo que un pano (pano-nariz, nariz-pano) veña perfumado; pero, o papel hixiénico? Alguén probou a metelo na boca a ver se sabe a algo?
2. A predición meteorolóxica de Antena 3 (aínda que podería ser outra). Hai dous días prognosticaron un temporal que estaba afectando á costa galega mentres en Pontevedra raiaba o sol. Por se acaso saín con gabardina e paraugas, e fixen ben, porque hoxe chegaron a choiva e o vento.
3. A ley de Demi Moore. O curioso é que non ten nada que ver con deitarse cun rapaz moito máis novo. Coñecía o efecto Bárbara Streisand, pero isto?
4. A normalidade é rara. Que a conexión de Internet falle no medio dunha clase é o normal, o raro sería que os vídeos insertados nun power point funcionasen durante a presentación. Que unha lámpada fluorescente tintinee tamén é normal, o raro é que a profesora a mire como se fose cousa dos espíritos. Iso é o que asusta. É como se ves a unha azafata asustada cunha pequena turbulencia do avión, dáche pánico.
Bonus track: Nunca verás a un obreiro só. Polo menos verás a dous, un traballando e outro mirando. O curioso deste caso é que os albaneis en cuestión estaban arranxando unha baldosa da beirarúa. Unha. Porque as demais seguen flotando sobre charcos para, cando menos o esperes, escupirche toda a lama acumulada.
OUTROS TÍTULOS DA COLECCIÓN:
Non te fíes do home do tempo
Tes unha foto na conserxería
Pecha o paraugas se non queres mollarte
Noventa
Para min foi a primeira persoa en cumprir 80 anos. Daquelas supuxo todo un acontecemento, un velón enorme no medio dunha tarta de piña e unha caixa de Ferrero Rocher deron conta delo.
Uns anos despois, unha neta tentou gabalo dicíndolle que o xersei que levaba o facía máis novo que, polo menos, lle quitaba 10 anos. Era o xersei de diario dos domingos, de lá verde con rombos, dous, grandes e azuis centrados no peito. El dixo que xa non lle gustaba aquel xersei, porque non quería que nada lle quitase anos, iso sería ir para atrás.
Agora conta noventa e sete e segue contando os triunfos e os tantos da brisca, o que non conta son moitos contos, pero iso tampouco é ningunha novidade.
A xente máis nova xa asina por chegar á súa idade. Si souberan o que lle custa ó vello igual non andaban tan apurados. Estar ben, andar ó frío, coller centos de quilos de castañas e picar leña para constuir unha muralla custa o seu. E só o vello sabe canto.
Cada un sabe as súas.
el hombre elefante y la bailarina
Bailarina hermosa de ojos enormes y cristalinos.
Que has elegido bailar, te has roto los pies para caminar contra-natura, sobre la punta de los dedos, sigilosa.
Estricta con lo que comes, lo que duermes, con la hora a la que vuelves a casa.
Esclava de entrenamientos, ejercicios, coreografías imposibles.
Lo que da sentido a todo es el esfuerzo y también es el principio. Carrera caduca. Inútil.
Has tenido suerte porque eres perfecta, guapa, esbelta. Porque bailas bien. Y eres la mejor de todas cuantas te rodean. Cumples un sueño. Eres admirada.
Mártir de tu propia perfección, no te permites ni un fallo.
Nunca te has parado a pensar cómo te sientes. Qué es lo que sientes. Solo calculas una y otra vez la ecuación perfecta, los movimientos exactos, que nada se escape.
Todas te envidian.
Todos se enamoran de ti.
Menos el hombre elefante.
Él no se equivoca. La naturaleza se equivocó con él.
Él es un error. Una vergüenza.
No elige sufrir.
Los demás no esperan nada de él, solo que no se les cruce en su camino.
Desagradable.
Esclavo de su aspecto físico. Centro de atención sin haber hecho nada para merecerlo.
¿Quién habla hoy de la bailarina? ¿Quién se acuerda?
Inspirado en el artículo de la Wikipedia sobre Joseph Merrick, el hombre elefante.
Edad Inter-Media
No es cierto que las cosas hoy en día cambien tan rápido:
¿Alguien ha probado, últimamente, a levantar la vista de la pantalla y mirar a su alrededor?
La vida por ahí fuera sigue igual.
Vale, que sí, que cada vez las modas cambian más rápido, horteras hubo toda la vida. El tiempo (meteorológico) está la mar de raro, pero aquí en Galicia sigue lloviendo día sí, día, a lo mejor, también. Y los tíos se compran cremitas. Ya, antes usaban las de sus novias.
LAS COSAS CAMBIAN MUY RÁPIDO EN INTERNET, que es distinto. Antes de ayer se llevaban los grupos de “Señoras que…” y hoy… ya no (es que no sé lo que se lleva ahora por estos lares). Este tejemaneje nos mantiene tan absortos que nos creemos que es TODO lo que hay. Y no.
Me parece que Internet se está convirtiendo en el nuevo Catolicismo (en el de sus inicios, que tantas alegrías nos dio a lo largo de la Edad Media). Y me refiero a que no nos deja pensar, ¿para qué? si puedo buscar lo que otros piensan en Google. Lo que se traduce en que puede ser un obstáculo para el desarrollo. ¿El Iphone 5? Y, ¿qué hay de la pobreza?
Es cierto que con Internet no tenemos 10 mandamientos, sino muchos más: 1. conectarnos, 2. abrir Facebook, 3. mirar el correo, 3. abrir Twitter, 4. publicar algo, 5. abrir Spotify, 6. subir las fotos del sábado noche, 7. descargarnos una peli pésima en una calidad todavía peor, 8. hacer/responder peticiones de amistad, 9. comprobar las notificaciones de cada una de las redes sociales a las que pertenecemos, 10. realizar al menos una búsqueda en Google por día, etc.
A falta de curas, tenemos gurús, que gente dispuesta a chupar del bote nunca falta.
Jobs o Zuckerberg podrían ser los profetas.
No hay feligreses, sino usuarios. Mucho más fieles, por cierto.
Y hasta Santísima Trinidad: Google, Facebook y el móvil (padre, hijo y espíritu santo, para el que no se acuerde).
Antes, la gente rezaba para cambiar las cosas, ahora creamos grupos en Facebook y hashtags en Twitter. Funcionan lo mismo, de milagro.
Antes había biblias en los colegios, ahora ordenadores. Los profesores se pasaban horas hablando de religión, ahora de nuevas tecnologías.
Lo único que le falta a Internet es copiarle el modelo de negocio a la Iglesia, que también es gratis, y tuvieron que pasar 2000 años para empezar a cerrar templos.
Tanto Internet como la religión tienen muchas cosas buenas, siempre y cuando no nublen nuestro pensamiento y criterio. Espero que esta Edad Inter-Media que estamos viviendo no nos convierta en meros creyentes ciegos, esclavos de las máquinas.
iDios
La muerte de Steve Jobs me pilla leyendo Un mundo feliz de Aldous Huxley. La novela describe una sociedad futurista cuyo calendario se rige por la creación del primer coche Ford T (1908), contando los años a.F. (antes de Ford) y d.F. (después de Ford).
Lo mismo que me pasa con el automóvil, me pasa con el resto de tecnologías, que ni me van ni me vienen. Pero lo importante no son los productos en sí, sino su influencia en la sociedad. Hoy es de lo más normal pasar la mayor parte del día delante de una pantalla. Pensad en ello. Si no hubiese existido un Steve Jobs puede que ahora estuviésemos jugando al golf de obstáculos o yendo al cine sensorial, tan contentos.
Aunque lo parezca, no quiero dar una visión negativa de Jobs. Pero sí me preocupa que se le endiose, como ocurre con Ford en el libro. Idealizar al creador del Mac solo nos sirve para verlo como alguien sobrenatural que consiguió cosas imposibles. En dos días tenemos cuatro evangelios escritos y las Apple Stores llenas de gente que enciende velas para aprobar el carnet de conducir, y no se trata de eso.
Jobs era un ser terrenal. Pero que creía en sus ideas y las llevaba a cabo, nada más. Lo que nos enseñó es que no debemos renunciar a nuestros sueños aunque no encajen con lo preestablecido. Él fue a contracorriente, creando productos para las personas y no para los mercados, para los soñadores y no para los que tienen que llegar a fin de mes, para gente inteligente y no para la masa. No nos quedemos con lo mejor de Jobs, quedémonos con lo mejor de nosotros mismos.
Zume de carballo
A miña abuela usaba os guantes de goma para poñer as medias, xamais para fregar.
A miña abuela gustáballe o morado e o verde e non escatimaba en mercar a roupa nesas cores.
A miña abuela, sabendo que ías comer alí o domingo, facíache para ti soa unha sartenada de patacas fritidas, as mellores do mundo.
A miña abuela marcaba as sabas para que cadrase sempre a parte dos pés nos pés.
A miña abuela non era de dar moitos bicos pero metíache man en canto podía.
A miña abuela sempre se sentaba nun recanto da mesa aínda que a tivese toda para ela soa.
A miña abuela comía o caldo por riba, facía o arroz en aceite e fervía o leite aínda que fose de cartón.
A miña abuela ten sido a protagonista de non poucos artigos deste blogue e espero que siga sendo a protagonista de moitos máis.
Estes días quedoume claro que había xente á que lle gustaba miña abuela e era porque era unha muller rara, que dicía o que pensaba, aínda que non fose bo. E isto é unha verdade coma un templo, porque sempre había de haber algo que non lle acababa de gustar, pero dicíao á sua maneira con respeito, e sen ningunha mala intención. O mellor é que eu tamén son así, e estou moi orgullosa de parecerme á miña abueliña.
Descorchando la carta
Te acabas de ir y el cielo está completamente gris. No sé si es el día que está triste o soy yo.
No puedo comprender cómo ayer estuvo tan buen tiempo, sin duda ha sido un regalo (puede que hasta divino).
En estos últimos días en Aveiro me he estado replanteando cosas que hacía tiempo que pensaba que las tenía muy claras. Tiene que ver con Dios y esas cosas. (Puede que Paulo Coelho me haya lavado el cerebro). Sigo sin creer en él, pero puede que sí crea en algo parecido: en la magia. Al fin y al cabo supongo que son distintas maneras de hablar de lo mismo. Puede que sea simplemente el poder de las personas, cuando estamos unidas y nos sentimos bien podemos conseguir cualquier cosa. Supongo que es lo mismo que cuando nos sentimos envidiosos de los demás y a través del odio hacemos las cosas más horribles. (Estoy hablando del ser humano en general).
Cuando crees que comprendes algo te encuentras de frente con otras mil dudas . El jueves pasado estuve hablando en la praça con un preto que anda siempre por ahí, muy mítico él, se llama Sergio (probablemente lo conozcas). Es de estos “pesados” que se te acercan para hablar y pasas de ellos, pero nunca te dejan en paz. Pues el día éste, creo que hasta yo le resulté pesada a él, porque se fue sin tener que darle ningún corte (y con eso te lo digo todo). En aquel momento necesitaba hablar y muchas veces las personas que conoces no son las más apropiadas para darles la brasa acerca de tus problemas existenciales. El Sergio éste, comenzó a hablarme exactamente de lo que quería escuchar: las personas. Yo creo que su visión era un poco egoísta, pero tenía bastante razón. Dijo algo que no recuerdo, pero que encajaba mucho con mi forma de pensar. Habló de que éramos energía y que como tal podíamos conseguir controlar nuestras vidas y nuestros cuerpos como quisiéramos. Siempre he creído que si tienes fe en algo, si crees en ti, pudes conseguir lo que te propongas.
Al día siguente llegaste a casa y nos diste la buena noticia de que tu padre se iba a curar y fue como una demostración de lo que había hablado la noche anterior. En aquel momento me sentí muy contenta, no sólo por ti sino también por mí, me sentí con tanta fuerza… Pero esa situación duró un instante, porque al momento me sentí increíblemente insegura. Quizás fue que comencé a darme cuenta de mi energía y de qui si realmente tenemos esa capacidad de conseguir lo que nos proponemos (incluso ser felices) debemos saber controlarla. Quizás sea demiado poder y me asusté. Sentí que no debía irme ese fin de semana a casa (¿recuerdas Lalín?) y todos los acontecimientos me demostraron que tenía razón. El sábado, después de que me llamara Patri y de haberme contado esa sucesión de acontecimientos insospechados (acerca de la muerte de la abuela de Ro, la caída de su tío de un cerezo, …) me sentí como si hubiese perdido la batalla. Siempre me pasa. Cuando siento que puedo hacer lo que quiero, llega la vida y me da palos para enseñarme que nunca debo confiarme, que, para ganar hay que seguir luchando día a día, segundo a segundo, …
No recuerdo por qué he empezado a contarte todo esto. Ah! Era por el día. Ayer hizo sol porque estábamos en la playa y hoy llueve porque te has ido, ¿coincidencia? Como decía Philipos el día de la queimada hay algo más detrás de la cada coincidencia. No podemos conformarnos con una explicación tan simple, debemos preguntarnos por qué y saborear las vueltas que nos hace dar la vida. Porque unas veces son para bien y otras veces para mal, pero siempre consiguen hacernos sentir vivos.
Creo que la palabra que más se repite en esta carta es sentir. Y es que está escrita con mucho sintimiento (valga la redundancia). Estoy nerviosa y como no puedo llorar, o gritar o dar cabezazos contra la pared para desahogarme, escribo, que es lo que suelo hacer en estos casos.
En estos momentos tengo grandes dudas de que estas letras lleguen a tus manos. Nunca soy capaz de acabar las cosas y todo me queda a medias.
No he releído nada de lo que te he escrito y no voy a hacerlo (aunque nunca llegue a enviarte esta carta). Así que perdona por este montón de palabras sin mucho sentido. Pero es que yo las necesitaba (ahora me siento mejor). Lo que me había dicho Sergio aquel jueves era que la clave era continuar con algo si conseguía que te sintieses bien y dejarlo cuando no lo conseguía.
No sé si acaba aquí esta carta (puede que estos días siga escribiéndote), pero, por si acaso, muuchos besos y nos vemos en la feria!!
Transcripción de una carta escrita a Raquel en Aveiro el 16 de junio de 2007.
Hoy me he encontrado con esta carta que me había prometido no releer. Nunca la llegué a enviar, supongo que la auténtica destinataria siempre fui yo y que la recibí en el momento oportuno. Hay muchos tipos de despedidas pero siempre tienen en común que no podemos estar seguros de si volveremos a ver a la otra persona o no.
Volver (a Google+)
Chegou un día no que non entendía nada. A xente lembraba os cumpreanos de todo o mundo, viran fotos miñas que eu nin sabía que existían, quedaba e organizaba eventos sen mediar palabra. Quitárame do Facebook facía unhas semans e pola miña mente rondaba a idea de voltar. Andar outra vez a facer arquivos comprimidos para enviar fotos por email xa deixara de ter sentido na era das redes sociais.
Entón chegou Google+. Non tería que volver a caer nas redes de Facebook, ¡ben! E cando parecía que comezar de novo significaría non cometer os mesmos erros, non agregar a todo o mundo e compartir de xeito máis cauto, comezo a volcarme xeito desmedido, coma se non houbese mañá, engadindo á xente ós círculos sen ter moi claro que é o que estaba facendo.
Un resumo. (Que poida que me faga graza dentro duns días ou semanas, cando a cousa madure)
Tres vantaxes. 1. Para os que consultamos o correo en Gmail, lemos blogs a través do Reader ou usamos o Calendar como axenda, o Plus, non deixa de ser un paso máis, unha opción actualizada que recolle todo o que xa tiñamos, sen ter que comezar de cero. 2. Polo visto, ofrece maior privacidade que Facebook, haberá que ilo vendo. 3. Intereses e non páxinas. Xa non se trata de que me guste a páxina estática de “Los planetas”. Senon “Los Planetas” é un dos meus intereses e podo ter novas a tempo real, no meu taboleiro e de unha morea de fontes distintas.
Parecidos razoables. As semellanzas con FB parécenme un acerto, así xa nos dá case todo o traballo feito. Wave non tiña nada que ver con nada que coñeceramos e non resultou. Ademais, chega nun momento no que a rede de Zuckerberg estaba baixando o seu crecemento (penso que unha oportunidade).
Un medo. Google xa é bastante todopoderoso, Android é o sistema operativo móvil máis extendido no mundo, Chrome coido que lle segue a comer terreno ó resto de navegadores. Se Google+ triunfa, ¿que será de nós? ¿Un buscador rematará gobernando a Terra?
Unha dúbida. Deixamos de “ser fans” e o “me gusta” pode estar amezado polo +1, ¿comezaremos a falar en sistema binario?
Un pesadelo. As notificacións vermellas, ¿quen me mandaría? Penso que, en certo modo, estas plataformas están feitas para engancharnos e as notificacións conségueno. Cada vez que decidimos pechar sesión aparece un punto vermello por algunha parte gritándonos, chamando a nosa atención para que pensemos que “algo pasou”. ¡Malditos! Xa teño ansiedade no corpo outra vez.
Todos invitados. Se alguén quere unha invitación para Google+ que se poña en contacto comigo e estarei encantada de enviarlla.
Algo superficial y vulgar
Normalmente el post sobre el Sol se escribe solo, pero este año me está costando más de lo normal. Así que esto lo hago por la tradición, no porque vaya a tener el más mínimo interés para nadie.
Estuvo bien, como unas vacaciones inesperadas, rodeada de gente increíble, divertida y positiva. Un tiempo inmejorable y unas jornadas de playa, impagables. Fiesta, blanco de verano, trenemotos, surfistas que se cambian detrás de la tabla, pastillas contra el dolor ajeno y baños en el mar contra la resaca. Para honrar la experiencia, un artículo de esos que me publica de vez en cuando El Periódico de la Publicidad.
Llego tarde. Sí. Siempre me pasa. Diré a mi favor que una reflexión debería tener más valor con unos días de reposo. Imprescindible para generar un punto de vista con perspectiva, que no es el caso. Éste es el artículo de rigor mortis (si no lo digo reviento) sobre Sanse.
Lo de mortis, es por lo de siempre, desde que conozco este Festival va mal, de capa caída y con vistas a cambios y; sin embargo, yo sigo sin percibir la diferencia de un año a otro. Y digo Sanse y no Festival de El Sol, porque una servidora se empapó mucho más del agua del Cantábrico que de publicidad.
Tarde me enteré de lo de Pastillas Contra El Dolor Ajeno y vagamente de las demás piezas ganadoras de metales. Y todo ello sin llevarme demasiadas sorpresas, lo que no es un apunte muy positivo que digamos.
Para mí, lo más destacable, son los 4 años que a Germinal le llevó parir su campaña. Seguir adelante con una idea, a pesar de las dificultades, me parece que transmite un mensaje muy importante que quiero dedicar a todas esas bocas que siempre tienen un “eso no se puede hacer” por respuesta.
Pero, si para algo me ha servido ir hasta Donosti, ha sido para comerme mis propias palabras con txakolí y palillo incluido. Yo, que decía que la belleza exterior es una desventaja, porque muchas veces no te permite indagar en el interior o genera expectativas difíciles de superar. Que vale más ser feo, porque así, tienes el listón mucho más bajo. Lo cierto es que, lo de fuera no solo importa, sino que es la única forma que tienes de interesar a los demás. Haya o no contenido detrás, habrás conseguido algo. Un festival no deja de ser un concurso de belleza y de poco sirve que tengas la idea para conseguir la paz en el mundo si no la envuelves de forma atractiva.
Así que, hagamos algo superficial y vulgar, algo tonto que hayamos hecho ya, la ejecución es vital.