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Precuela del carnaval: el cocido contraataca

13/02/2013

Imaxe

La cuenta atrás comienza cuando se pone el lacón a desalar. Para los no iniciados, el lacón es la pata delantera del cerdo y desalar es meterlo en agua para quitarle la sal.

Hace más de 40 años los alcaldes de la comarca del Deza se reunieron con el objetivo de difundir la gastronomía típica de la zona. No se les ocurrió mejor idea que celebrar otra fiesta gastronómica, la de Lalín sería en conmemoración al cocido.

Cual directores creativos en épocas de Mad Men aprobaron una ambiciosa campaña, puede que no muy original pero con resultados demostrados. Aprovecharon el tirón del carnaval, tan celebrado en Galicia, y su plato típico, el cocido, para, como diríamos los publicistas, capitalizar una fiesta que ya estaba funcionando. La estrategia no tenía pérdida, en Lalín se celebraría cada domingo antes de carnaval la Feria del Cocido. De celebrarlo sincrónicamente, el carnaval sería protagonista y de celebrarlo una semana después, la gente ya estaría cansada de grelos, cachelos y filloas.

La fiesta en seguida se popularizó, atrayendo a numerosos visitantes. El cocido dejó de ser solo una comida, para convertirse en un concepto que se exportaría más allá de las fronteras lalinenses. Alcaldes posteriores vieron el potencial y llevaron la idea a lo más alto. Tomad nota porque aquí viene la receta:

Escoge una comida típica. Convíertela en fiesta gastronómica. Mezcla tradición con perdición. Haz un desfile. Tías semidesnudas, charangas, comparsas y carrozas.

Escoge un símbolo, el cerdo. Hazle una estatua. Ponla en una calle céntrica. Deja que la gente se saque fotos, se suban encima de él, lo hagan suyo. Reprodúcelo. Customízalo. Deja que le metan mano artistas. Exponlo. Dale un nombre atractivo, Pork art. Crea merchandising, boinas y pines.

Consigue más impactos. Escoge varios restaurantes. Deja que se suban al carro. Un día de feria, un mes de comilonas.

Trae a la tele. Organiza una entrega de premios. Gala musical. Bustamante y Bisbal.

Crea una orden protectora. Vístelos de monjes. Proclámalos comendadores. Y, sobre todo, invítalos a comer.

Artículo publicado orixinalmente na edición dixital de nove magazine.

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